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¿Cómo? ¿Que no entiende una palabra? ¡Ah, le ruego me disculpe! Decía que hoy me siento de lo más extraño... Sí. Gyjivivdhjeiñdknhvi. Vaya. ¿Lo he vuelto a hacer? ¡Disculpe de nuevo! No volverá a suceder (creo). Decía, que me siento un poco criptográfico hoy.
Verá usted, los dos mensajes anteriores son, más o menos, fácilmente descifrables. El primero de ellos sigue una regla monoalfabética: debe sustituirse cada letra por su posición simétrica en el abecedario (A=Z, B=Y, etc.). ¿Querría, querido lector, encontrar la relación criptográfica del segundo mensaje?
Mientras trata de solucionarlo, hoy me gustaría contarle la historia de la máquina Enigma, un aparato que cambió el curso de la historia, y tratar de entender su funcionamiento. ¿Le parece si empezamos?


