Balder, el dios nórdico de cabellos dorados, hijo de Odín y Frigg) representa la belleza y la luz, la sabiduría y el bien. Frente a él, su hermano gemelo, el ciego Hoder (o Hodr), que encarna exactamente los valores opuestos. De nuevo encontramos las dos caras de la moneda, el Ying y el Yang, ahra-manyi y spenta-manyi, lo apolíneo frente a lo dionisíaco, un tema tan recurrente en la psicología humana a la hora de relatar una historia.
He aquí la historia de la muerte de Balder.
