lunes, 9 de julio de 2007

Dactilógrafo, de Benedetti

Tal y como prometí, posteo el poema de Mario Benedetti, Dactilógrafo. Ni que decir tiene que es uno de mis favoritos porque... ¿quién no recuerda verde su infancia? Cuando con unas zapatillas gastadas y una tiza dibujaba monstruos terribles en la acera.

Tanto para los afortunados que ya la conocían, como para los que tienen el placer de descubrirla, os dejo su lectura a viva voz del propio Benedetti, aquí (es, sencillamente, maravilloso). Además, le agradezco a Pinayara por redescubrirme a mí el sonido de las palabras de Benedetti mientras buscaba una buena transcripción del poema.


Dactilógrafo


Montevideo quince de noviembre
de mil novecientos cincuenta y cinco
Montevideo era verde en mi infancia
absolutamente vrede y con travías
muy señor nuestro por la presente
yo tuve un libro del que podía leer
veinticinco centímetros por noche
y después del libro del que podía leer
y yo quería pensar en cómo sería eso
de no ser de caer como piedra en un pozo
comunicamos a usted que en esta fecha
hemos efectuado por su cuenta
quién era ah sí mi madre se acercaba
y prendía la luz y no te asustes
y después la apagaba antes que no durmiera
el pago de trescientos doce pesos
a la firma Menéndez & Solari
y sólo veía sombras como caballos
y elefantes y monstruos casi hombres
y sin embargo aquello era mejor
que pensarme sin la savia del miedo
desaparecido como se acostumbra
en un todo de acuerdo con sus órdenes
de fecha siete del correinte
eran tan diferente era verde
absolutamente verde y con tranvías
y qué optimismo tener la ventanilla
sentirse dueño de la calle que baja
jugar con los números de las puertas cerradas
y apostar consigo mismo en términos severos
rogámosle acusar recibo lo ante posible
si terminaba en cuatro o trece o diecisiete
era que iba a reír o a perder o a morirme
de esta comunicación a fin de que podamos
y hacerme tan sólo una trampa por cuadra
registrarlo en su cuenta corriente
absolutamente verde y con travías
y el Prado con caminos de hojas secas
y el olor a eucaliptus y a temprano
saludamos a usted atentamente
y desde allí los años y quién sabe.


Mario Benedetti-Poemas de la Oficina

2 comentarios:

  1. Hola!
    No sólo no me ofende que hayas tomado el poema de mi blog, sino que me siento muy alagada por tu visita y por tus palabras. Creo que te voy a leer mucho, de hecho, serás uno de mis enlaces.
    Un saludo.

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  2. Que mal!! eso no se hace!! nono

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