lunes, 16 de julio de 2007

La muerte de Balder


Para los que no estamos acostumbrados a pasear por los fastuosos jardines del Valhalla, ni conocemos la sutil belleza que la mitología nórdica encierra en los muros de Midgard, acercarnos a la figura de Balder (también conocido como Baldur, o Baldr) supone redescubrir uno de los mitos más bellos que el estudio de las religiones pueda ofrecernos.
Balder, el dios nórdico de cabellos dorados, hijo de Odín y Frigg) representa la belleza y la luz, la sabiduría y el bien. Frente a él, su hermano gemelo, el ciego Hoder (o Hodr), que encarna exactamente los valores opuestos. De nuevo encontramos las dos caras de la moneda, el Ying y el Yang, ahra-manyi y spenta-manyi, lo apolíneo frente a lo dionisíaco, un tema tan recurrente en la psicología humana a la hora de relatar una historia.
He aquí la historia de la muerte de Balder.

De todos los seres que poblaban las regiones de Midgard, Balder era el más querido, por su hermosura y perfección. Su madre, Frigg, recelosa de la suerte que su hijo pudiera correr en el futuro a causa de envidias y actos de maldad, recorrió la tierra entera para hacer jurar a todas las criaturas y cosas que no dañarían a Balder. Éste, sin embargo, no dejó de soñar que su final se encontraba cerca, y que moriría irremediablemente.


Loki, por su parte, buscaba una manera de burlar las artes de Frigg, y descubrir de qué modo podría herir al bienamado dios. Para ello, se disfrazó de anciana, y pudo sonsacar a Frigg la manera mediante la cual podía herir a su hijo: al parecer, Frigg no había hecho jurar al joven muérdago que no heriría a Balder, por no considerarlo peligroso.

Por su parte, para divertir al resto de los dioses, Balder ideó un juego, en el que todos tratarían de dañarlo con un método distinto. Cuchillos, piedras, metales afilados... nada parecía dañarlo. Se mantenía de pie, firme y risueño en el escenario, confiado de su suerte y de las artes de Frigg. Pero Loki se disfrazó, y le propuso a Hoder que le arrojara con su arco una rama de muérdago que él mismo había afilado. El hermano de Balder disparó la flecha, que atravesó limpiamente el corazón de Balder.


Todos los dioses quedaron atónitos, y Loki se regocijó de su plan, puesto que al hallarse en suelo sagrado ningún dios podría jurar que vengaría su muerte. Su madre, apesadumbrada, acudió a despertar a Hel de la muerte para consultar si su hijo podía ser resucitado. Hel contestó que sería posible devolver a Balder a la vida, siempre que todas y cada una de las criaturas de Midgard lloraran su pérdida.


Y todas lloraron, salvo una. En una cueva recóndita de una recóndita montaña, aguardaba Loki de nuevo, disfrazado ésta vez de un gigante llamado Tokk. Cuando le preguntaron: "¿Lamentas tú la muerte de Balder?", Loki contestó: «Lágrimas secas son la que se desprenderán de Tokk. En la pira funeraria de Bálder. Vivo o muerto, jamás el hijo del hombre me ha servido, dejemos que Hel retenga lo que es suyo».

La muerte de Balder se asemeja, en algunos aspectos, al mito de Pandora, o incluso al del pecado original, por la involuntariedad (interpretable) de Hoder, por lo irreversible de su suceso, y, básicamente, porque explican el lado oscuro de la tierra que habitamos. ¿Por qué? Podemos preguntarnos. El hombre conoce el sufrimiento desde que tiene conciencia para recordar, y una concepción monoteísta del universo nos plantea la siguiente duda: ¿nos ignora nuestro dios o por el contrario nos ha castigado por nuestra propia naturaleza en una tierra que nos es hostil?

9 comentarios:

  1. Espero la irrefutable colaboración del que mejor conoce el mito en la sala!

    Jejeje un abrazo, y avisadme por favor de cualquier incorrección.

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  2. No conozco prácticamente nada de la mitología nórdica y éste mito me ha parecido una preciosidad. Una bella forma de mostrar que en nuestro mundo conviven lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo; y que, muchas veces, el lobo está bajo la piel del cordero.
    Un saludo.

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  3. Bueno sobri, primero decir que me ha hecho ilusión tu entrada sobre la Muerte de Balder en tu Blog.
    Me fascina el maravilloso y complejo mundo de mitología escandinava y leyendas heroicas germanas. La muerte de Balder, a mi parecer es uno de los mitos más bonitos que existe en el Edda.
    ¡Qué bello, a través de los mitos poder explicar lo que nos rodea!
    El bien y el mal...en este mito encontramos la explicación de como el mal, representado por Loki, nos llevará a la destrucción, y cómo precipitará el Ragnarok (el destino de los dioses en la batalla del fin del mundo),...,¿estaremos presenciándolo en estos momentos? Esta batalla será tomada por los dioses (liderados por Odín) y los demonios (los gigantes, y monstruos liderados por Loki). No sólo los dioses, gigantes, y monstruos perecerán, sino que casi todo en el universo será destruido...
    Morir en batalla...en el final del mundo, ¿existe un destino más admirable? Los Dioses vikingos no son eternos...esto hecho desde luego es bonito...

    Dices que La muerte de Balder se asemeja al mito de Pandora, o incluso al del pecado original, ... , porque explican el lado oscuro de la tierra. Casi todos los mitos intentan explicar además de nuestro origen, cómo será nuestro irremediable final, y cómo existe maldad en un mundo creado por dioses bondadosos. La maldad, el sufrimiento,..., ¿castigo de dioses? Que voy a decir (un pobre ateo como yo). No dejemos en mano de los dioses nuestra responsabilidad.
    Bueno, os dejo un texto para vuestro disfrute esperando alclaren ideas:

    “¿No habéis oído hablar de ese hombre loco que, en pleno día, encendía una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar, “busco a Dios, busco a Dios”? Como allí había muchos que no creían en Dios, su grito provocó la hilaridad. “Qué, ¿se ha perdido Dios?”, decía uno. “¿Se ha perdido como un niño pequeño?”, preguntaba otro. “¿O es que está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se ha embarcado? ¿Ha emigrado?” Así gritaban y reían con gran confusión. El loco se precipitó en medio de ellos y los traspasó con la mirada: “¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo voy a decir”, les gritó. ¡Nosotros lo hemos matado, vosotros y yo! ¡Todos somos sus asesinos! Pero, ¿cómo hemos podido hacer eso? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Y quién nos ha dado la esponja para secar el horizonte? ¿Qué hemos hecho al separar esta tierra de la cadena de su sol? ¿Adónde se dirigen ahora sus movimientos? ¿Lejos de todos los soles? ¿No caemos incesantemente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, de lado, de todos lados? ¿Hay aún un arriba y un abajo? ¿No vamos como errantes a través de una nada infinita? ¿No nos persigue el vacío con su aliento? ¿No hace más frío? ¿No veis oscurecer, cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿Nada olfateamos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto y nosotros somos quienes lo hemos matado! ¿Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo que el mundo poseía de más sagrado y poderoso se ha desangrado bajo nuestro cuchillo. ¿Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué expiaciones, qué juegos nos veremos forzados a inventar? ¿No es excesiva para nosotros la grandeza de este acto? ¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses? No hubo en el mundo acto más grandioso y las futuras generaciones serán, por este acto, parte de una historia más alta de lo que hasta el presente fue la historia. Aquí calló el loco y miró de nuevo a sus oyentes; ellos también callaron y le contemplaron con extrañeza. Por último, arrojó al suelo la linterna, que se apagó y rompió en mil pedazos: “He llegado demasiado pronto, dijo. No es aún mi hora. Este gran acontecimiento está en camino, todavía no ha llegado a oídos de los hombres. Es necesario dar tiempo al relámpago y al trueno, es necesario dar tiempo a la luz de los astros, tiempo a las acciones, cuando ya han sido realizadas, para ser vistas y oídas. Este acto está más lejos de los hombres que el acto más distante; y, sin embargo, ellos lo han realizado.”

    Espero se os pongan los pelos como escarpias, como me pasa a mi con este texto de “La gaya ciencia” de mi admiradísimo F. Nietzsche.

    (me he extendido un poco creo...)

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  4. Gracias por tu aportación Sito! No esperaba menos :) el Ragnarok es un concepto interesante, cuyas reflexiones dejaré para algún artículo más adelante.
    un abrazote

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  5. Con lágrimas secas Tok llorará
    el que Balder se vaya en la pira;
    ni vivo ni muerto el del Viejo me importa
    ¡Que Hel al que tiene retenga!

    48. Edda Menor

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  6. Nosotros hacemos la tierra hostil.

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  7. Me llama la atención que en los recuentos para que todas las criaturas cumplan una condición se paso por alto siempre una. Que echa por la borda todo el trabajo. Pendemos de un hilo.

    Encantada de pasar por aquí, volveré, volveré. A menudo.

    Saludos

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  8. Excalibur's Guardian16 de diciembre de 2007, 3:02

    Este mito es uno de los que más me gusta (aunque tengo preferencia por la mitologia griega). No me canso de escucharlo, y creo que lo que más me gusta es la magia que esconde, primero enfrenta a un simple muerdago con Balder y Balder muere. Muestra que no se debe juzgar sin saber, pero lo que más me gusta es cuando Frigg recorre la tierra haciendo jurar a las cosas y a los seres que no dañen a Balder. Y tambien cuando todos los seres lloran la muerte de Balder, todos menos uno. Pero en el Ragnarok (El Destino De Los Dioses) reaparece.

    Disfruten la magia de los mitos y la magia de este mundo y esta vida. Abran sus mentes a las posibilidades. Y recueren que los mitos dejan pequeñas enseñanzas como tener fé y jamás perder la esperanza.

    Cuidense!

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  9. Es curioso encontrarse una entrada dentro de una entrada.
    Gracias fractales, Excalibur's Guardian!

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